Las Calaveras y Su Música: 1

Las Calaveras y Su Musica

Capítulo 1

“La única cosa que te obligas es la muerte suya”. James Connolly tenía una opinión muy concreta de las prioridades en su vida y eso es el legado que intentaba dejar con sus hijas. De sus dos hijas, Jen y Erika, su sabiduría pegó con Erika. Ella se dio cuenta que si comparó una vida con un libro, el fin y principio es igual para todos. El tuétano varía. Hasta su niñez, ha considerado su mortalidad y la mortalidad de sus seres queridos.

Pero, no era lista para la parca a llegar chillando una noche solo con el anuncio de una intención futura. La advertencia fue por una modificación al comportamiento de James.  A pesar de su preparación psicológica por una vida sin su padre, no se preparaba estar angustiada con años de su enfermedad. Ni se ha anticipada a perder su padre en esta época de la vida. La parca se estaciono con ellos, les frecuentaba con su promesa del destino final con nada de precisamente cuando. Al fin y al cabo, la gente que atestiguan muchas muertes debaten el control de una persona muriendo. Si tenemos el control del momento final, dando consentimiento o no queda un enigma. Después de meses de marchitando anatomía, James se rindió y despidió. Nuestro cuento empieza aquí, porque no existe una puerta abierta como la que abre cuando otra se cierra.

Erika Connolly amanezca pensando que fuera el tipo de primavera mañana en que su padre hubiera gustado para preparar su barco. El sol brilla, fabricando temperaturas perfectas con un viento ligero. Los funéreos son acontecimientos peculiares, injusto en su inevitabilidad. La familia Connolly esta mofada con un día hermosa que no lo disfrutarán. La ironía de James era su sentido de humor. Erika tiene confianza que el pensara “si tengo que morir, preferiera tiempos agradables.” Ella considera su probable convenio con su funeral en un día así y la alivia porque se anticipa poco descanso de sus emociones tristes. James se murió de alcoholismo. Mientras unas personas mueren de repente participando en sus pasatiempos o durmiendo con paz. James tuve ictericia, incontinencia, estuve atado a su cama, el amoníaco se estableció en su piel, causando llagas. Él reconoció su familia, pero perdió su cordura.

Los Connolly se visten en sus trajes adecuados por el evento. La casa de la familia, como cada estructura ve días felices y días tristes. Las mujeres se fijan las emociones y las mentes. El viaje a la casa de funerales y a la iglesia pasa en una ráfaga. Erika se siente al lado de Jen y su madre Anna en su parroquia, con un grupo pequeño de amigos y familia. Acercando el alter ella se piensa,”quienes son estas personas, llenando la iglesia y dónde estaban cuando les necisitaban?” Erika ajuste el micrófono en el púlpito. Con su baja altura lo hace con familiaridad. Baraja sus papeles imprimidos en sus manos. Su madre y hermana la nominó por la tarea a escribir y leer el elogio. Ella lo escribió con resignación. Prefiriera una discusión y el aporte de las otras con el contenido. “Como va muchos decisiones en la casa, ellas se aliaron contra mí.” Se piensa Erika con rencor.

Manteando el foco en el micrófono, Erika lee, “El pasado es una historia, el futuro una enigma. Hoy nos regala y lo llamamos el presente.” Ella pausa. La iglesia alcanza hacia la distancia con caras desconocidas. Sus piernas se tiemblan mientras cita las palabras de su padre. Jen y Anna la eligieron por esto porque tiene talento afrontando situaciones tensas y quedarse tranquilla.  En su mente ella camina un cable, luchando a sostener su balanza emocional. “Solo un movimiento falsa, el fallecido del sistema de sonidos, o un estornudo derrumbara mi calma” se admite.

“James se murió tan joven a morir:” los familiares las dijeron en consolación. Son las cosas que dicen gente. Se sienten un poco trilladas, pero con buenas intenciones mientras se vierten desde nuestras bocas.  La muerte de alguien no en su atardecer demuestra la cariz antojadizo de vida y muerte. En el caso de James no hay nada inesperada a Jen, Erika, o Anna, pero ellas cuidaban el secreto de su enfermedad meticulosamente. La vergüenza castiga y tormenta las mujeres y recaudan el detalle del alcohol en público. Por esa razón, la mayoria de familia no sabía mucho de su situación y la muerte de James fue una sorpresa.  Erika se dice que gente sospechaban la verdad cuando James no participaba con confiabilidad en acontecimientos a causa de cirrosis. También se dice que unos negaban la idea de algo benigno como alcohol pueda asesinar una persona. La situación las atormentaba en los años finales de James  y la familia quieren cerrar este capítulo en sus vidas.

Erika sigue el elogio revisando las destacas de su padre.

James no era muy religioso incluso al hecho que no practicaba religión organizada. A partir de su vida, no parecía justo por sobrevivientes a disponer despojos furtivamente mientras se acostumbran con su ausencia. Todos los recuerdos y años  merecen algún memorial incluso si unos comportamientos son deplorables. Anna le preguntó a James que tipo de servicio le gustaría. Hasta entonces todo la familia sabia de sus deseos post mortum han sido por cremación. “Un filete caliente sea mejor que una chuleta fría” dijo. Cuando la muerte anuncio su inminencia, la admitió a Anna quisiera un servicio Católica.

Erika lee, “en los momentos cuándo necisito mi padre lo buscare in las canciones que le gustaba, su generosidad, y sus chistes.”

Ella suspira. El Eulogio se acabó.

En escribiendo un Eulogio, el autor descubre como descubrió Erika, la lamentación en  reduciendo una persona a unos párrafos.  Moviéndose por el pasillo, se siente en el banco de madera al lado de Jen y Anna mientras la cura vuelve al pulpito.

“Hay veces cuándo la calle se sube a nuestros pies, y el viento está a nuestras espaldas, empezó el diácono. Y en otros casos, no es así. Hay decepciones. Hay fracasos y momentos cuándo el camino no es como esperábamos a pesar de intenciones sinceras.” Él utiliza la bendición Irlandesa que eligió Anna para las tarjetas oracionales en memoria de James. Después de la homilía, el sonido del órgano señala el fin de la misa. La tristeza profunda inyecta Erika con un efecto sistémico. Anda aturdida atrás del ataúd hacia las puertas abiertas. En el patio de piedras la familia y amigos esperaron con sus salutaciones. Estremece en la distancia hacia la calle de un vecindario residencial. Es la misma vista de su niñez y juventud, solamente la vida no es la misma. Atrás de ella, el edificio impresionante, San Antonio de Padua se alza hacia el cielo con sus ventanas de vidrio detallado. “Somos libres de las mentiras, rehabilitaciones, y confusión. Somos también perdidas sin mentiras, rehabilitaciones y confusión” se piensa.

El grupo de invitados se parten solo a reunir en un restaurante. En el coche, finalmente solas la franqueza de Erika se emerge “Ma, quienes son ésta gente y dónde estaban cuándo buscábamos socorro. No entiendo en totalidad el requisito almorzar con este gente, ni entiendo la adherencia a la tradición de almorzar juntos cuando, incluso a yo, prefiera estar sola.”

“Erika, no ahorita”

“Solo pensaba que la colación se llenara con gente que les importaba el difunto. Este grupo prioriza almuerzo”.

“Erika, estamos abrumadas como tú. Continuemos seguir con lo que es normal y esperada. Familias normales hacen esto. Queremos hacerlo también. “

Erika preserva su silencio porque entiende que es anhelar una familia normal. Pero, sus pensamientos corren. “Jen y Mama quiere salvar nuestro imagen. Y no las culpo por eso. Aprecio por su propio bien que los invitados probamente hayan averiguado la verdad de nuestras circunstancias. Que opinan Patrick, el pareja de Jen y su familia perfecta? No les molesta el reciente revelación de hepatitis terminal por cuenta de alcoholismo?” Patrick, supo la verdad de James en sus semanas finales. En el grupo de invitados, ellos son la única familia que saben la situación. De acuerdo a Erika, ellos saben y no saben.

Llegan al almuerzo sin apetitos. La decoración en la sala es metódica; pulcra para un acontecimiento de negocios, o algo sin expectativas tan festejadas. Anna seleccionó ensalada, lasaña,  albóndigas, y unos postres por el evento. Erika, generalmente jovial y amistosa posesa ningún deseo para camaradería, cayéndose en sus emociones. Cifras que aparecían en las tarjetas navideñas anualmente, se presentan a ella con la cortesía de desconocidos encontrándose por la primera vez.

Con Jen y Anna en otros rincones de la sala, ella toma un asiento. Usando el tenedor, ella se mueve la comida lado a lado en el plato. Anna acompañado con una prima y su esposo, la aceran.

“No te gusta la comida?” pregunta Pamela, la prima.

Erika suspira antes de responder, cuando Anna interrumpe.

“En su examen anual, su medica la revelo que tiene un poco de sobrepeso y no quiere comer.”

Un silencio torpe sigue. Erika está cayendo del cable de su cordura que caminaba hasta el principio del Eulogio cuando oye la voz de su prima.

“El elogio tuyo, fue hermosa, Erika. Tienes razón que no somos en un agujero en la tierra ni una pila de cenizas después de nuestras muertes. Nuestras almas no esperan en los cementerios ni urnas por visitas de seres queridos. Somos en la gente que nos ama.”

Erika aprecia el cumplido que dio Pamela, pero más que eso su reacción visceral. A saber que esta gente no conocía mucho del alcoholismo, compartió una ojeada a la tosquedad que sea amor y perdición. Decidiendo dar amor a alguien con comportamiento odioso, es una de las grandes batallas en el corazón.

El resto de la tarde sigue igual, encontrando gente familiar y gente extranjera. Erika y Jen no conocían mucho de amigos de la juventud de James. Ellos eran una parte de su historia, que llevaba solo en cuentas, pero ahí están. Gente mitológica que confirman la verdad de juegos de fútbol debajo de las luces, bailes, y aventuras en las clases. Fantasmas de tres y cuatro décadas atrás, sucedieron en los obituarios y quieren despedir un amigo fallecido.

Un hombre la acerca a Erika y sacude su mano.

“Usted es la hija menor de James? Jugábamos futbol americano juntos. Le dijo acerca de esto? Viajamos a Florida en un torneo. Bueno, Estoy seguro que le dijo.”

Erika da cabezas con lágrimas en sus ojos.

“Sí. Oí del torneo.”

El milagroso es una cosa polémica y subjetiva; Erika es una de las escépticas. El plazo de su cuito y estrés le ha aislado y la enjaulada como era en un calabozo. Este hombre la asegura que su tristeza ni su amor necesitan un escudo para protección ni una explicación o justificación.

 

 

 

Author: La Cuentista

Hola Creyo este blog para capturar la belleza del idioma español con la palabra escrita. Español es mi segundo idioma. Cuándo mencionó mi deseo a publicizar cuentos en una lenguaje que no es la mía, muchos me miran como he perdido la cordura. Confeso estoy de acuerda, que es una tarea y sueño con muchos obstáculos. La gramática será una obra en progreso, pero supongo que seamos todos obras en progreso.......

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s