Las Calaveras y Su Música: 2

Las Calaveras y Su Música: 2

Hay plazos cuando estamos perdidos en un círculo de horas y días sin mucha consciencia de la distinción de un día a otro.  El luto produce esa experiencia con su acto de sedación del alma. Induce una mente nublada disminuyendo vigilancia y percepción del tiempo. Esto es la experiencia de Erika en los días después del funéreo. Luto la hace lerda, destruyendo capacidad para actividades cotidianas. Las horas pasan lentamente, pero cada día llega en sucesión. Su regreso al trabajo se vislumbra.

Piensa de la conversación torpe con su jefa, revelando el estado terminal de James y anunciando que necesitará tiempo lejos del hospital. Una póliza de tres días de luto con la muerte de una familiar principal siente muy apresurada. En su primer año como enfermera, no toma ningún día para vacaciones ni para su salud. y por cuenta de su dedicación, su jefa la permitió una semana.  Lunes vino pronto, y Erika reflexiona en su regreso a su puesto, mientras se siente al lado de su hermana.

Compartiendo sus pensamientos Erika habla,”¿Como regresarme en mi puesto? No estoy preparada por las preguntas. No tengo una respuesta. No estoy lista por sus miradas lastimosas. Estoy harta de pasar horas en la casa organizando fotos y recuperando cuando no he recuperado. ¿Qué vas hacer lunes?”

“Me siento muy aliviada regressando a mi oficina. Trabajando de mi casa no es tan fácil. He recibido emails de condolencia y los recibí con una respuesta sencilla.

Las hermanas decidieron a tomar cafés juntos y cenar con Anna en el último día de su descanso de luto. Ellas reposan, sentándose en un banco adelante del mar. Constitution Beach en el barrio de East Boston, no es exactamente un destino turístico. Tiene sus características entrañables pero nadie otorgaría esta playa hermosa. El tamaño de las mareas en el noreste de Los Estados Unidos, es muy grande con un intervalo máximo de cuatro o cinco metros. Durante las mareas bajas, es casi imposible por un adulto sumergirse en al agua. Un visitante afronta un camino estrechado y manchado con piedras a un océano opaco y frío. La opacidad del suelo acuático aturde los nadadores; nunca están seguros en que pisen hasta sienten la picadura del cangrejo. El agua está protegida en una bahía. Por eso no hay ondas y es muy popular con familias. Las únicas ondas son los sonidos de reggaetón que a veces permean el aire. En la distancia, la vista incluye el aeropuerto Logan. Es una cuestión de opinión si una vista así captiva. A Erika le gusta. Se fascina con adónde van y de dónde van los pasajeros. Hasta la niñez, ella tiene un gran interés en culturas, historias, e idiomas. El aeropuerto pega fuego a su imaginación.

“¿Por qué me traes a este playa gastada?” Jen rompe el silencio con una reclamación, el tipo que solo usamos entre la gente más familiar en la vida.

“Porque…..es gratis, tiene sombras y un baño cerca. Está a través del aeropuerto y me gusta observar despegos y aterrizas. Más importante, Papa estaciono su barco aquí. Pasábamos muchas horas cómo una familia en este lugar.”

Jen suspira, “yo recuerdo.”

Hacía diez años que James mantuvo su barco en el club de naves ubicado en el barrio Orient Heights. La familia Connolly pasaba muchos veranos con recorridos en la costa norte de Massachusetts y muelle de Boston. Anna siempre culpaba la cultura social del club por el borrachísimo de James. La abundancia de alcohol y precios bajos por cierto no lo ayudaban; pero sea adicto sea más que económicos. Erika asocia el lugar con veranos largos que las aludía cuando de repente septiembre llegó.  Diez años detrás, Jen y Erika tenían dieciséis y trece años respectivamente. Ellas eran entre niñas y mujeres y cada verano reunieron con sus amigos entre los barcos atracados, un poco menos niñas y un poco más mujeres.

Jen y Erika maduraban en la misma casa, pero sus diferencias en naturaleza las separan. Físicamente Jen es una mezcla de los dos padres; una altura promedia, flaca con ojos de color avellana. Es cautelosa y conservativa como Anna. Sus tres años encima de su hermana la dan una ventaja de una vida establecida, y una belleza madura. Ella gana una vida con contabilidad para una firma de finanzas en Boston y tiene un novio que cabe el esteriotipo de perfección. De hecho, Señor América es el apodo que lo dio Erika, pero su nombre es Patricio. Les encontraron en la universidad, mientras participaban en la vida griega. Después, el asistió en escuela de derecho y Jen estudia para su certificación de contabilidad pública. Este hombre, Patrick es el tipo de hombre que cada madre desea por su yerno; guapo como un modelo, alto y en forma, inteligente y industrioso. A su graduación, Erika está segura que la pareja se comprometerán.

Erika es distinta. La idea de sentarse con una computadora y números día detrás día le parece muy lerdo. Eligió enfermería por su convicción ayudar gente. Su carrera desarrollaba con las obligaciones a cuidar sus padres, y abuelos. Algo didáctico siempre la quedaba bien. Es de una altura baja; más baja que Jen  y la mayoría de gente. Gastando tiempo criticándose en el espejo es un pasatiempo frecuente. El daño a su autoestima empezó en la niñez. Su madre y abuela plantaron la semilla de insuficiencia, contrastándola a su hermana. La convencieron que era fea. Con su sonrisa acogedora, su pelo de castaños y ojos azules no es la verdad.  Erika se presenta como una mujer inteligente e impávida en su curiosidad y deseo por aventura. Por unos lo típico vale más que la experiencia de algo único.

Jen se disfrutaba la vida en un dormitorio mientras estaba a la universidad cuándo Erika decidió a quedar en la casa de sus padres. Asistió una universidad local.

“Estoy pensando, que es tiempo a mudarme en mi propio apartamento, empieza Erika. Te veo viviendo con amigas y creo que sea bien para mí. No quedaré en la misma casa para siempre como solterona cuidando su madre. Es el tiempo para irme.”. Erika se inclina en el banco y cruce sus brazos. Quizás sea una solterona, pero no hay una ley mandando me vivir con ella para siempre.”

“¿Tienes amigas o alguien por compañero de cuarto? Es caro a vivir sola en esta área. Casi imposible si intentas ahorrar dinero. ¿Por qué sales con tanta rapidez? Mama aprecia tu compañía y apoyo.”

¿Te dijo esto?

“No exactamente…..”

“No nos olvida Jen, dijo Erika. Yo sé que tienes tu red social, el trabajo, y Patrick. Eres libre y viviendo de su propio albedrio. Mama exige mucha ayuda en casa con tareas. No la aguanto sola.” Jen se sienta pensativa.

“Erika, nunca les olvidarán. “¿Cenaremos juntos esta noche, no?”

“Vas a ver Mamá demanda mucho y le faltaba tú . No nos llevamos bien como ustedes.” Erika suspiró, “no tenemos mucho en común. Ojalá que descubrirás más espacio en su horario. Vayan de compras o para manicuras. Trae Patrick  a su casa o un acontecimiento si deseas. Ella lo quiere como un hijo….”

“Vale. Lo consideraré. Tienes razon. ¿Te crees una solterona? ¡Tienes veintitres años!”

Erika solo ha tenido un novio, Marcos que la confundió más con pasión disfrazada detrás de la mascarilla llamada amor. Ella era ingenua en total de esto pero quisiera aliviar su desconfianza con su cuerpo y llenar su alma con algo más que preocupación de su padre. Al principio, la idea que un hombre la deseara físicamente la estimuló. El abuso emocional llegó. Después de ser muy encantando, derribó su autoestima poco a poco con denuestos y sarcasmos.

Él intentaba abatir su cordura y ganar control de ella. La mofaba e insultaba. Después de la demolición la abrumaba con romance. Ella no encontré quien necisitaba y se intoxicaba con su veneno. Fue la eventual ocupación con estudios, trabajo, y James que separaron los amantes.  Ella no tenía tiempo para los ciclos intensos de pasión y desprecio. La mujer joven, con autoestima baja era impávida con sus planes y metas. Su tenaz esquiva la lujuria, adulación, e insultos. Dijo adiós a Marcos. Pero el daño había sido hecho.

“No me creo una solterona. Estoy pensando que una vida como soltera es vacante. Por ejemplo, mira los aviones despegando y aterrizando. Tienes un pareja para explorando. No tengo algien así.”

“Eras una niña muy curiosa. No has cambiado. Pudieras juntar con un grupo en un viaje. Te veo con un hombre exótico de un país en el extranjero.”

Erika sonrie.

“Oí de una aplicación Duolingo que enseña idiomas. Lo voy a descargar y eligir un idioma. Planearemos un viaje a un país que habla el idioma.”

“Podemos considerarlo.”

Las nubes que anunciaron lluvia en la distancia acercan la playa, mientras Jen sigue.

Jen sonríe. “Saldríamos, dijo ella examinando el reloj. Son las cinco.”

 

 

 

 

 

 

Author: La Cuentista

Hola Creyo este blog para capturar la belleza del idioma español con la palabra escrita. Español es mi segundo idioma. Cuándo mencionó mi deseo a publicizar cuentos en una lenguaje que no es la mía, muchos me miran como he perdido la cordura. Confeso estoy de acuerda, que es una tarea y sueño con muchos obstáculos. La gramática será una obra en progreso, pero supongo que seamos todos obras en progreso.......

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