Las Calaveras y Su Musica:3

La casa en que crecían Erika y Jen se ubica solo unos miles de la playa. Las mujeres vivían cómodas en su niñez. Querrían poco en pertenencias. En los años de su juventud ellas minusvaloraban el impacto de un padre de confianza. Equivocando se creian adultos; pero han cometido un error. En una edad cuándo el cuerpo madura a la capacidad para llevando hijos, la mente, las emociones, el juzgamiento resisten y clandestinamente se agarran la niñez. Ellas eran inocentes y muy suceptible al daño que las mentiras y manipulación producieron. El alcohol manipulaba la familia. Ellos luchaban día por día a funcionar en la locura.

Sí en realidad James dijo las mentiras. Él provocó las locuras. El alcohol lo usó por un recipiente en una relación parásita. Fue una fuerza malvada que lo convertío en una persona desconocido. La persona queda la víctima, lidiando la posesión.

Quizas está asumiendo que alcohol no causa problemas de tanta significancia. Busque un individuo que no ha anestediado su dolor, ansia, o insuficiencia con el borrachismo. La búsqueda tiene casi la misma probabilidad para encontrar un unicornio. Para el adicto la escape de realidad da un placer con la misma intensidad de la canción de una serena. Un su viaje, Ulysses sabía de las serenas; James fue pillado por sorpresa. No tuvieron el mástil ni la cuerda para amarrarse. Su tripulación pequeña, Anna, Jen, y Erika no tuvieron cera para las orejas.

James fue deshabilitado. Perdió su puesto como cirujano vascular. Después de un choque en su coche le faltó el control fino del sistema nervioso. Sin la habilidad de operar, renuncio su carrera. A vecces la calle se alza hasta los pies, y el viento está a la espalda. Y otras vecces no; hay fracasos y decepciones. Esto pasó cuándo Erika y Jen eran muy niñas. Su parte como padre cambió; cuidó sus niñas. Cuándo ellas convirtieron a adultos, tuvo tiempo ocioso y demasiado tiempo ocioso no es bueno. Si uno no encuentra o no busca otras cosas a llenar su tiempo, las cosas lo encuentra y lo busca. Alcohol buscó James. Atraves de los años el comportamientos de James era más y más disfuncional. En su final año juntos él era inaguantable. Anna se separó de él por su propia sanidad. La soledad fue funesta para James.

Las hermanas llegan a una casa esparcida con la ropa, y baratijas de James. Revisando minuciosamente las cosas que alguien dejo atrás es una tarea curiosamente. En la muerte arrojamos nuestras posesiones. Trofeos victoriosos, fotos amados, instrumentos que se animan de nuevo si alguien los tocarían y otras cosas que quizás poseseen ninguna memoria especial. Se juntan como una exhibición de una vida. El estímulo táctil, cepillando las manos en la superficie de estas cosas es familiar y extraño. James nunca ponía énfasis en cosas materiales. No hubo tarea tediosa. El objeto más triste que James abandonó fue su barco y equipaje de pescador. Eso ocurrió de su propio albedrío un año anterior.

“Vendré mi barco, brújulas, el radar, cañas de pescar…..todo. Los disfruto nunca más.”

Fue la verdad. No los disfrutó. No disfrutaba nada. En adición, el acto de renunciando las personas y objectos más amados es una señal ominosa. La droga ha infiltrado el alma. Muertos vivientes existen. Sí ellos existe. El ánimo de la persona está muerto, mientras el cuerpo persiste por un poco más tiempo.

Jen pauso y fijo su atención en las características de la casa. Se confesa que evita el lugar desde su ingreso a la universidad. Su tiempo ahí consistía en días de feria o alguna importancia. La colección de estancias breves voltearon en su mente, moviendose como dibujos animados. Contra que cree Erika está triste en esta casa; triste y arrepentida. Arrepienta que le faltaba la fortaleza psicológica y emocional a pasar más tiempo con su padre. Antes de su adición, él era un padre dedicado. Aprendió hacer trenzas francesas, y coser dobladillos en trajes de baile. Jen no pude adaptar al tumulto de los años recién y se fue. Ella se confesa que cuando dejo la casa se sintió triunfante.

“Jen, ven conmigo al garaje. Tengo unos muebles allá y quizás algo te sirviera.”

Jen ha olvidado el hecho que James vivió solo y tuvo unos mobiliarios básicos en el apartamento. Cuando lo evacuó el hogar por una casa de ancianos, Anna empleo una empresa de movimientos y cuida la muebles en el garaje.

“Erika, es casi tiempo a empezar la cena.” Anna llamó a su hija menor desde el hueco de la escalera. En lugar de pagando renta, Erika compra, y cocina la mayoria de las cenas.

Jen sigue Anna al primer piso.

Sola, Erika encuentra una blusa de su padre.

A un punto, estabilizó un negocio de fueros con su barco. Diseñó blusas con el nombre Fishtales bordado en el pecho. Fishtales era el nombre de su barco, y empleó las camisas como anuncios. Ella agarra la prenda, de tan grande tamaño para ella. Da una sonrisa mientras la alza.

Se habla como encuentra un tesoro escondido “La no puedo desechar.”

Unos minutos después, mientras prepara el horneo y corta vegetales oye la voz de Jen y pasos acercando la cocina.

“No hay una organización de limosna que aceptaría muebles cerca? Tú sabes como una casa para desamparados, o una tienda de segunda mano. Papá tenía buen gusto e imagino que él no escatimó con sus muebles.”

“Exacto. El no escatimaba en general. Por eso prefiero que tu utilizaría sus pertenencias costosas y no alguien desconocido” replicó Anna.

Considerando su conversación en la playa, Jen piensa en tapando el deseo de su hermana a vivir independientemente.  De verdad, Erika sin mobiliaria de su propio, pudiera aprovechar tal oferta. Anna observando Erika en su tarea culinaria y decide a guardar la sofá, una cama, y colchón para ella. Erika, en ignorancia de su herencia ni siquiera quiere mirar la colección en el garaje. Tiene la imagen de su padre picándose, sucio con sudor, abrazando una botella de vodka imprimida en su mente. El mismo colchón y cama eran en el apartamento con sabanas torcidas, y  el olor distinto de una persona sin capaz bañarse.
Jen y Anna ponen la mesa mientras Erika finaliza la cena. Las mujeres se sientaron y Jen cambió la conversación. Ella menciona una fiesta en un club privado de navegación. Los padres de Patrick mantienen una afiliación y un barco con paños. La cultura y atmosfera aquí son distintos de la experiencia en Orient Heights; el club consistía en un edificio sofisticado que espera en la orilla de un canal.

“Celebraremos el lanzamiento de su barco y los otros barcos de los miembros del club con música en vivo y un barbeque. Estoy chequeando el pronóstico y estará maravilloso por un recorrido en el muelle de Marbelhead.”

La familia Harris representa las demográficas típicas en el club. Afiliación aquí, no es solo para uno con suficiente dinero pero uno necesita ser un miembro de la dinastía de anglosajón en el área. Anna pregunta a Jen si su hermana puede acompañar el grupo.

“Si” responde Jen con reticencia.

“No puedo ir. Estaré durmiendo y aprendiendo alemán.”

Un hospital nunca cierra sus puertas y el horario separa obreros de sus seres queridos cuando se reúnen para celebraciones. Erika duerme los días porque trabaja por el turno de la noche. Anna, James y Jen se atudieron con su horario. Erika se alivia con sus excusa perpetual. Los días solicitando celebración hacían el cargo de alcoholismo muy pesado en la familia Connolly. La oportunidad frecuente por una ausencia no sentó como un sacrificio pero un consuelo. Anna se preocupa con la idea que su hija varía de la norma, y nunca lograra una vida segura con un esposo dedicado y niños. Jen se siente aliviada que Erika, con sus eccentricidades no armonizaria con los Harris. En este caso, su rehuso está apreciado.

“¿Alemán?” Jen y Anna reacionan con sopresa.

“No mencionaste un plan por un viaje desde Alemania durante nuestro tiempo en la playa. Hemos directamente atraves del aeropuerto. ¿Con quien viajaras?”

Erika abre su boca. Anna interrumpió.

“¿Por cuánto tiempo estarás ahí? Es las primeras noticias de una vaccacion.”

“No voy de vacaciones.”

Con expresiones de confusión las mujeres miraron a Jen.

“Uso una aplicación en mi móvil. Me da cuenta que hay valor en un pasatiempo dónde su mérito reposa en el esfuerzo y no hay ganancias profesionales o financiarias.”

La verdad fue que no rechazaría la oportunidad de una adventura en Europa si se la presentara. Erika ha sonaba de viajes a lugares exóticos. Jen hizo en un semestre en el extranjero. Fue a Londres. Erika estaba preocupada con su padre y sus propios estudios.  De hecho Anna fue a visitar Jen en Londres mientras Erika se sacrificó y eligió cuidar a James. Las recaídas de James vinieron con más y más frecuencia. Las síntomas de abstinencia, precupaban las mujeres. Aunque nadie pudo controlar el comportamiento de James, ellas eran atrapada en su red. Alguien tuvo que quedar y mantener la casa, llama la ambulancia por convulsiones, compra el alcohol, y alimentar el gato. Esta alguien fue Erika.

Cuando ellas se satisfacen con su cena, Jen pone los platos en el lavaplatos.

Anna está contenta con la compañía de sus hijas. Generalmente, manejando las tareas en la casa sola no es la vida que figuraba. En su luto y soledad se inquieta. Pide a Jen para conducirla a lugares familiares. Pide que Erika este atenta mientras esta en el sótano o ático. Dice se asusta que en una emergencia alguien necesita llamar la ambulancia. Las dos hijas se sienten el peso de sus solicitudes irracionales en oposición con la culpa obligatoria. Jen afirma su independencia mientras en unos momentos se sucumbe a obligación. Erika típicamente acepta cualquier tarea o socorro su madre pide. Asumió más responsabilidad en la casa. Sabe que en cambio por una habitación gratis, uno necesita contribuir. En realidad, esto empecé lentamente mientras ella maduraba y James debilitaba. También ella se convirtió en la habilitadora ideal y una joven simpática. Celebraron su permiso a conducir con viajes a la tiendas de licores. Celebraron su cumpleaños veintiuno con su permiso a comprar alcohol.

Cuando la cocina fue en orden, Jen colecciona su móvil, bolsa, y abrigo.

“¿Cuándo volverás?”

Jen estuvo en el umbral intentando escaparse.

“Próximo. Te prometo.”

Con su despedida y salida, Anna y Erika vuelven a sus rutinas. Anna se sienta adelante de la televisión. Erika se sienta al piano.  Melt with You, por Modern English reposa en el atril.  Con un suspiro, empieza tocar, moviendo sus manos, a las teclas. La verdad es que Erika es apena una música. No entiende mucho de la teoría de música, y consecuentemente reproduce las canciones sin exactitud del ritmo. James encantaba la música en vivo, y en general. Siempre la rogaba tocar. Como James, aprecia música mucho y sigue tocando a pesar du su falta de talento. Distraída, con los eventos de la semana pasada, golpea las teclas con muchos errores. Ella mira la partidura. Con frustración, pausa y presta su atención en la obra otra vez. Lee las notas y palabras, y sentando la emoción detrás de la canción sacude su insatisfacción.  Sigue al principio “moving forward using all my breath……”

 

 

 

 

 

Author: La Cuentista

Hola Creyo este blog para capturar la belleza del idioma español con la palabra escrita. Español es mi segundo idioma. Cuándo mencionó mi deseo a publicizar cuentos en una lenguaje que no es la mía, muchos me miran como he perdido la cordura. Confeso estoy de acuerda, que es una tarea y sueño con muchos obstáculos. La gramática será una obra en progreso, pero supongo que seamos todos obras en progreso.......

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