Las Calaveras y Su Música:4 (Ocho Meses Después)

El carro esta estacionado en un garaje público. Tomás Richter mira con fijeza a los tiempos tenebrosos y desagradables desde el amparo de su lugar seco. Generalmente el sonido  de la lluvia golpeando el pavimento lo tranquiliza, pero hoy es diferente. Un hombre sensible, pero fallado por su discapacidad dar afirmaciones verbales, Tomas va a terapia. Mirando su pasajera y esposa saliendo el carro, no está seguro como están en esta situación. Lo atrae ahora como antes; en unos momentos más.  Michaela Richter con su pelo rubia en ondas suaves, sus mejillas altas, y su figura estatuario, satisface todos los componentes estereotípicos de belleza en Europa central.

Pero un aspecto de su ánimo cambió; la mujer agradable y vivaz ya no existe. Alguien que dejó llevar en muchos guiones se paraliza con una incapacidad a relajar.  Lo empezó sutilmente; su interés en cosas que le gustaban menguaba. Al principio Tomás pensó que ella sufría de tanto estrés. Ella estuvo trabajando en un proyecto muy especial en Der Spiegel cómo diseñadora gráfica. Vivió debajo de una fecha tope que parece asomar toda su vida. El fin del proyecto, la maquetación de sus cifras le otorgaron una nueva posición con la revista alemana. La pareja se celebró con un fin de semana en las montañas de Vermont. Michaela apreció las esfuerzas de su esposo. Aunque las esfuerzas de Tomás fueron apreciadas, llevaron una culpa intolerable. Uno no acepta los gestos de amor cuando se cree no amable. A pesar de su éxito con Der Spiegel ella no fue apasionada con su trabajo ni con la libertad de una vacación en las montañas; estuvo desinflada.

La peste silente e invisible se imprimió como un embosco en Michaela hasta que ella lloro sin causa, y era tan tullida decidir que querría comer por cena. Lloró sin razón y le faltó la capacidad hacer decisiones de cosas sencillas. Ella era malhumorada con Thomas. Perdió sus deseos para afección física con él. Tomás tuvo mucha paciencia con ella, pero no pude negar los cambios en ella. Ella busco los consejos de una terapista. Empezó las sesiones y tomando medicina. Hoy lo invitó acompañarla.

En la sala de esperar Katherine Andrews reproduce la música clásica. Probablemente de acuerdo con una recomendación de un experimento científico piensa Tomás. El presta su atención, analizando la canción. Su primer jugete que recuerda fue un piano pequeño en la forma de un dinosaurio. La música lo sedujo: era su mejor amigo, su amante, y su carrera hasta encontró Michaela en un café. Tomas es un músico bueno. Mejor decir, su talento extiende además de bueno. En las revistas de su desempeño más recién, los críticos alabaron su dote como pianista virtuoso. En realidad es el tipo de dotación rara que permite un músico compartir sus obras y sin sufriendo la dificultad financia que carga los artistas.

Michaela aprecia música. Aprendió la guitarra en su niñez y juventud y la toca bastante bien pero, no frecuentemente. Tomas la enseño el piano con paciencia y pasión en el principio de la relación; jamás la capturó. La masa armatoste del piano solo vale la pena para un músico dedicado con recursos. Por supuesto, cada fulano, mengano, y zutano puede apretar las teclas en un teclado electrónico con su precio y portabilidad. Pero el piano pide espacio, dinero, y atención en su mantenimiento y transporte. El pianista es sujetado a su instrumento, el guitarrista lleva su guitarra de acuerdo a su capricho. El problema en el caso de Michaela es que no quiere sujetarse. Tomas se piensa que sea el ancla responsable por las sesiones de terapia. Ve los ojos de Michaela andando en la pila de revistas en la mesa, cuando Katherine los invita entrar su oficina.

“Hola.”

Katherine se mueve hacia Tomás estirando su mano. “Usted debe ser Tomás.” Él sacude su mano.

“Katherine Andrews, terapista de familias”

La pareja sigue Katherine a otra su oficina.

“Tomás, Michaela y yo hemos discutiendo unos de sus desafíos emocionales, y un tema repetido es su soledad y su tristeza. Sugerí que usted participara en una sesión.”

Tomas quiere ahuyentar la idea que sea un esposo cruel sin sentimiento. Nunca amenaza su esposa con puños ni palabras vituperas. Ignorante a que Michaela ha platicada con esta mujer, él se siente tan vulnerable como fuera desnudo en un escenario. Espera mostrar que es cariñoso y la atenta. Se piensa pudiera escribir una canción con mas facilidad que describir la situación con mi voz.

Abre su boca pero antes que vienen las palabras, Michaela lo interrumpió.

“Extraño Alemania y hablando alemán.”

“A veces hablamos alemán. Un día volveremos.” Tomas protesta, pero es obvio que no puede decir cuándo. Se siente mal preparado y erróneo en la respuesta suya como en su primer recital a seis años cuando su miedo al público lo rebaso.

“Cuando?”

“Hemos sido aquí por cuatro años. Te seguí aquí con la idea que fue algo temporario. Veo tus éxitos con musicales prodigiosos. Lo veo en tus ojos que no lo quieres renunciar esto. Apenas hablamos alemán. No tenemos niños, pero si los tuviéramos, los quisiera tenerlos en Alemania.” Michaela reacciona resolutamente.”

Katherine replica. “Cuánto tiempo ha pasado desde la última viaje a Alemania? Quizás ustedes o Michaela requiere un viaje a su país natal. La realidad es navegando una cultura  e idioma que no es su propio no sea la misma experiencia por todo”.

Dando cabezas Tomas dice “estoy ensenado unas clases este verano. Pudiéramos ir en Agosto.” Frecuentemente expresando su deseo por niños y notando la reticencia suya, hipotetiza viviendo en Alemania no hiciera una diferencia.

Después de una hora la sesión terminó. “Me siento muy culpable, empieza Michaela. Me interesaba vivir en el extraño, pero siempre intenté volver a Alemania. Veo tu felicidad. De hecho eres más feliz y contento que he visto. Guías los estudiantes con una pasión y un afán que no vi en Múnich. Merezco felicidad como dijo Katherine, pero tampoco mereces la felicidad tuya. Sigue trabajando tus clases. Me pudiera juntar en Agosto. Henrik y Nicole se casarán en Agosto. Con un poco de coordinación asistiéramos.”

Tomas, pensando en su vida vieja y distante recuerde esta pareja que ha sido tan cerca y muy amigos. “Estuve muy genial si pudiéramos ir a su boda. A pesar de los anos ellos todavía son muy importantes.”

Tomás alcanza su muslo por encima de la rodilla durante una pausa en el tráfico. “Te oyó y estoy de acuerdo en un viaje estuviera bueno.”

“¿Quisieras cenar en un restaurante?” Su pregunta rompe la trayectoria.

“Si”

“¿Sushi?”

“Claro”

Cada pareja llega al momento cuando se dan cuenta que amor no es basta. El problema con amor es que nos ciega de incompatibilidad. Lo que nadie admite, es que uno puede enamorar alguien que devora al alma hasta el momento cuando no sabemos quién somos ni quien queda. Un licenciado de Boston Conservatory, Tomas estableció su red profesional en Massachusetts durante su juventud. Sentidamente, volvió a Germering el verano después de su graduación sin la posición en América que esperaba. En ese día de Julio, se disfrutó con un Eiskafee después de una entrevista. Ya ha aceptado un puesto como un profesor auxiliar a Hochschule fur Musik und Theater Munchen. Reconoció que no fue la opción esperada, pero su carrera se lanza de un punto cero. Se siente, examinando detenidamente a Facebook con la pesada sensación de insuficiencia a si mismo. Harto, abandonó la aplicación y escuchó el bullicio de la ciudad. Los sonidos de zapatos en los adoquines, la genta hablando en sus móviles, y los repartos a las empresas, mezclaban en una sinfonía torpe.

En el verano, la naturaleza acogedor de Múnich se lumbre en el Marienplatz y jardines de cerveza. El ambiente es familiar a Tomas y su familia, y la familiaridad ratifica su complicidad. Con fotos del mundo a los puntos de nuestros dedos, cameras siempre en las manos, es tan fácil ignorar el momento actual y apreciar el sol en nuestras mejillas y el olor de café. Pero en el café en este momento se sentó una mujer esbozando algo mientras saborea cada sorbo de café con una sonrisa sutil. La situación de contentamiento fue un indulto. Querría ver que dibujo y que capturó su atención.

Charla casual con un extralo no es común en Alemania. Los complementos trillados llevan poco valor.  Es mejor sea honesto y directo sobre aparentar su interés. En vacío o no, Tomas se encontró nostálgico por la amistosita de América. Se levantó de su silla y la acerco.

“Hola, espero que no importe la interrupción. Noté su dibujo y me interesó verlo.”

Tomas habló en inglés, pensando es una habilidad tiene que mantener fluencia con su plan a volver a Los Estados Unidos.

Con una sonrisa deslizó el dibujo hacia él.

Otro paisano, ella pensó al momento de oír su acento.

Lo mostro que ha trabajado insensivamente. Fue la ventana a delante del café con los detalles finos de los pasteles.

“Es muy fantástico. Usted es una artista?”

“Ja…sí. Habla alemán? Habla inglés con un acento alemán.” Su sonrisa índicaba que descubrió su fanfarronada.

“Sí…..Perdóneme, Pensaba que no fuera de Múnich. Tengo que practicar mi ingles con frecuencia.”

Cambiando a alemán, Michaela siguió, “trabajo como diseñadora gráfica y fotógrafa.  Apartamentos en Múnich cuestan mucho, entonces hago fotografía para dinero extra. Reuniré con un cliente aquí. Ella me empleaba a su fotógrafa para su boda.”

“Veo su pasión por arte visual. Mucho tiempo ha pasado hasta que visité el Neue Pinakothek. Ha ido recientemente? Quisiera ir?”

Michaela es una mujer atractiva; la tipa de mujer con pretendientes. Este hombre es distinto se dijo. Había algo inocente, bondadoso, y sincero en él.  No podía ser segura si él sencillamente buscaba un compañero apasionado de arte para el museo, o una novia. A verlo con su traje de tres componentes, y pelo oscuro al borde de sus hombros en ondas gruesa la intrigo. Lo respondió.

“Vale, cuál es su tu numero? Te mandaré un text y tendrás mi número. Envíame una mensaje cuando quisieras ir.”

Listo a salir con su número en su pantalla, pauso.

“Ummm…..Como te llamas?”

“Micheala Stern

“Thomas Richter, freut mich kennen zu lernen.”

Fueron al museo la próxima semana. Tomas era más huraño que esperaba Michaela pero a pesar de eso, la ganó. Michaela era apasionada y creativa en cada rincón de su vida y Tomas apreciaba esto. Se casaron después de dos años juntos.

 

 

 

 

 


 

Author: La Cuentista

Hola Creyo este blog para capturar la belleza del idioma español con la palabra escrita. Español es mi segundo idioma. Cuándo mencionó mi deseo a publicizar cuentos en una lenguaje que no es la mía, muchos me miran como he perdido la cordura. Confeso estoy de acuerda, que es una tarea y sueño con muchos obstáculos. La gramática será una obra en progreso, pero supongo que seamos todos obras en progreso.......

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