Las Calaveras y Su Música: 5

Michaela compré su boleto. Se fue el fin de Abril y Tomás se dijo que volviera. Se esperó que volviera. Mientras los días de su salida han acercado, él la preguntó si volviera. Con un affecto muy plano, y reticencia su respuesta perpetual era sí. Ellos sabía la verdad. Sus egos lo secuestraron un rehen, su amor.

Considerando la situación, Tomás hizo todo que pudiera distraer su mente del pavor. The New England Conservatory le invitó enseñar durante el verano y aceptó con la insistencia de Michaela. Ella se aseguró con mentiras. Las menitras vinieron de su culpa. La culpa se desfracio por amor: otro mentira.

El primer día de Junio fue nada inordinario. Tomás camina desde la estación Davis a su apartamento. El sendero se llena con viajeros diarios en las baquetas. El sol de la primavera tarde se encuentra cada día más perspicacio del verano en sus tacones. Tomás piensa en su primer verano en Somerville. Él se enamoró con la ciudad. Fue instantáneo.  Ha viajado extensivamente en Los Estados Unidos dando conciertos. Desarollaba su afinidad por el país y la gente. Recibió ofertas de admisión y becas en una variedad de institutos estadounidenses, pero en sus viajes Boston fue lo más encantador. Michaela disfrutó Boston por un rato hasta no lo disfrutó.

Tomás alcanza sus apartamento en una casa multi-familia. La arquitectura de Somerville Massachusetts es así. Una ciudad pequeña fuera de la princialidad Boston, sus geográfica es montuosa decorado con restaurantes de alimentación exótica en concurso con lo tradicional. La diferencia en establecimientos mimica el pueblo. Quedan ellos que conocen de las granujas del pasado en la clase obrera. Ellos están mirando y observando los invesores que persiguen doctorados y llevan skinny jeans. Somerville tiene algo más íntimo que Boston, acogedor con su tamaño diminuitivo pero con un estilo de vida urbano. Tomás no conoce mucho de los días del Winter Hill Gang ni, la incursión de la Torre de pólvora durante tiempos coloniales. Con su ropa distinto, y peinado largo, enredado en ondas morenas, el parece como los hipsters en los cafés y restaurantes de comidas exóticas. Su altura y físico parecen adecuados para deportes. Anda con algo enigmático en sus pasos; no sonrie mucho y es dificil emplear su atención con casualidad.

Tomás mandó un mensaje a Michaela cada día de su ausencia y hoy tiene un plan igual. Ellos no han hablado mucho en tiempos reales. La excuasa fue las xonas diferentes de tiempos.

Tomás sabia que Michaela es impetuosa. Después de unos meses en Somerville, él expresó su deseo por una familia. Eso occurio dos años atras. Michaela fue transparente al principio con sus opiniones y dudas de matrimonio tradicional, maternidad, y monogamia. Se enamoró con Tomás. Él se piensa un esposo tierno y se dice que su amor por ella la cambiara. Vivia con el limite muy común que afrontan un pareja; una persona cambia durante su vida pero no siempre en las maneras que el otro quiera. Un matrimonio con un filosofía como Don Quijote; que la locura es a ver cosas como son y no como sean. Recogiendo su correos en el umbral se prepara para escribir un email Michaela cuándo presta atención a una carta de ella.

Un sobre de tamaño típico por una tarjeta de felicitacion reposa en sus manos. Él se da cuenta qué ella lo debió enviar cuando el avión apenas aterrizara. Él sello postal indica el 24 de abril, Garmish Bayern, DE. Él lo abre con ansia.

Querido Tomás

Arrepiento a admitir esto a ti porque eres un hombre bueno y mereces una mujer que te aprecie completamente. No soy ella. Es con dificultad que revelo los sentidos pésames que he sido llevando. Cuándo aceptaste su posición en Boston, me sentí muy exaltada. Recibiste una oportunidad increíble. Conozco su dedicación a su arte y no tuve el corazón a privarte. Me gusta Boston. No me gusta las valles y diferencias entre nos. Nos alejamos y a pesar de las intenciones, este unión no es para mí. La cuestión a tener niños, algo que discutimos mucho, me abruma. Estoy resoluta en mi decisión a no tenerles por el futuro previsible. Compré un boleto de ida sin un plan a volver. He perdido alegría en mi vida, y me obligo para discubrirme. Platique con un abogado local a terminar el matrimonio. Te mandaré los documentos.

No sabe cómo pasó, pero Tomás se encuentra en el piso en la sala, su espalda contrapelo la pared, la carta resbaló desde sus manos hacia el piso. Él no perdió la consciencia, pero fue como un episodio de síncope. Su corazón continua con su ritmo, su transmisión de señales neurológicas sigue, pero él no se siente consciente de sus movimientos. Su cuerpo mímica un naufragio, hundiendo al suelo.

Él de repente piensa, “¿como hemos llegado a este punto?” A vecces tiempo pasa muy lentemente. Esperamos las señales en que podemos confiar nuestras decisiones y las señales no llegan. El revés pasa también. Una situación, sin nuestro permiso nos catapulta al futuro. Sentimos la perdida completa de control. Tomás sufre de esta verdad abrasiva, econtrandose en una posición que no esperaba y no dio su consentimiento. En estes momentos las emociones se forman en un tornado. Tomás, el víctima en el medio solo tiene la opción de ceder, perguntandose, ahora que?

“Ella me rompe y todavía, la amo.” Tomás nunca era un hombre de gestos románticos ni palabras afirmativas. En lugar de notas, o flores, su amor se expresa con cuidados y provisión financia y actividades compartidas. El está indeciso si una petición a salvar su matrimonio, o en la rabia un adiós amargura sea mejor. Respira profundamente y se da cuenta que no es tan orgullo a rogar. En Alemania son las dos de la mañana. Agarra su iphone en las manos y oprima Michaela.

El mobil zumba…..y zumba. Finalmente el tono a dejar un mensaje. Tomás empieza….

“Conozco la hora en Garmish. Tú conoces que me escribiste. No sé si te desperté y me estás esquivando. Contemplando que me has escrito me debes una conversación. Te amo a pesar de sus sentidos. Pero no puedo forzar su compromiso a mí.  Su voz sacude. No quiero eso. Te seguiré a Garmisch si crees el viaje lo cambie su opinión. Ojalá que me llames pronto……te amo.”

Tomás tenía una vida planeada. Se establece su carera en academia, escribe y colabore con musicales y da conciertos. Un hombre que provaca la envidia de muchos en el mundo de música con su alineación de talento y pasión. Esta pasión lumbra atraves de su estoicismo, y ganó los cariños de Michaela. Ella lo admiro por sus características super humanos. Se depciona con la averiguación que solo es inmortal en su música. No esperaba sus valores tradicionales lo rebasarian. La pareja empezó a discuitir niños y la inseguridad y padecimiento de Michaela maduro. Desde los cambios físicos, a la perdición de libertad la dio miedo. Ella se convertío como un tullido en su incapacidad a permitir un embarazo. También la realidad de matrimonio se reveló: es difícil.

Colleccionandose desde piso, Tomás cojea al piano. Empieza con un preludio de Chopin. Una obra muy fácil para él, no obstante muestra sus dones. La canción replica el sonido de la lluvia cayando. Por lo menos es como su primera maestra le expliqué. Ella se murió unos años antes. Le Creia en él. Recuerde la conversación que tuvo ella con sus padres.”Señor y Señora Richter su hijo tiene algo especial.” Tenía ocho años y unos meses de clases. Tomás cree que su reproducción de la canción daría homenaje a un uno que ponía una voz y un método de autoexpresion a él, un niño trastrornaba con timidez.

Dos horas pasan mientras Tomás se recupera con el movimiento de sus dedos y la presión de sus pies en los pedales. Por ende pausa. Mira el apartamento en las tinieblas. Su vida como es y como era. La luna arroja luz en el pasillo, donde Tomás fija en las fotos de la pareja. Ellos en el día de su boda, cerca de una vista preciosa de los Alpes. A ver la foto, la pareja posada en una vega, con flores, y las montañas estuviera suficiente a poner algien a cantar Edelweis de El Sonido de la Música. La sigiente un brindis; sus manos izquierdas presumen sus anillos y dos cocteles tropicales debajo de una sombrilla con el mar en el fondo.  Las cosas que colecionaron juntos se exhiben en cada parte del hogar. El apartamento en la misma condición que ayer, el día que Michaela se fue y mañana. Y ahora qué? Los vestigios del pasado rondan los pasillos.

Tomás no quiere el día siguente; el primer viviendo una vida que no vaya a su plan. Corregirá las prueba de sus estudiantes. No tiene un apetito. Es extraño como en estrés, un cerebro enfermo suprime el estomago. Con un futuro desconocido, se acuesta en la sofa y por fin se duerme.

 

Las Calaveras y Su Música:4 (Ocho Meses Después)

El carro esta estacionado en un garaje público. Tomás Richter mira con fijeza a los tiempos tenebrosos y desagradables desde el amparo de su lugar seco. Generalmente el sonido  de la lluvia golpeando el pavimento lo tranquiliza, pero hoy es diferente. Un hombre sensible, pero fallado por su discapacidad dar afirmaciones verbales, Tomas va a terapia. Mirando su pasajera y esposa saliendo el carro, no está seguro como están en esta situación. Lo atrae ahora como antes; en unos momentos más.  Michaela Richter con su pelo rubia en ondas suaves, sus mejillas altas, y su figura estatuario, satisface todos los componentes estereotípicos de belleza en Europa central.

Pero un aspecto de su ánimo cambió; la mujer agradable y vivaz ya no existe. Alguien que dejó llevar en muchos guiones se paraliza con una incapacidad a relajar.  Lo empezó sutilmente; su interés en cosas que le gustaban menguaba. Al principio Tomás pensó que ella sufría de tanto estrés. Ella estuvo trabajando en un proyecto muy especial en Der Spiegel cómo diseñadora gráfica. Vivió debajo de una fecha tope que parece asomar toda su vida. El fin del proyecto, la maquetación de sus cifras le otorgaron una nueva posición con la revista alemana. La pareja se celebró con un fin de semana en las montañas de Vermont. Michaela apreció las esfuerzas de su esposo. Aunque las esfuerzas de Tomás fueron apreciadas, llevaron una culpa intolerable. Uno no acepta los gestos de amor cuando se cree no amable. A pesar de su éxito con Der Spiegel ella no fue apasionada con su trabajo ni con la libertad de una vacación en las montañas; estuvo desinflada.

La peste silente e invisible se imprimió como un embosco en Michaela hasta que ella lloro sin causa, y era tan tullida decidir que querría comer por cena. Lloró sin razón y le faltó la capacidad hacer decisiones de cosas sencillas. Ella era malhumorada con Thomas. Perdió sus deseos para afección física con él. Tomás tuvo mucha paciencia con ella, pero no pude negar los cambios en ella. Ella busco los consejos de una terapista. Empezó las sesiones y tomando medicina. Hoy lo invitó acompañarla.

En la sala de esperar Katherine Andrews reproduce la música clásica. Probablemente de acuerdo con una recomendación de un experimento científico piensa Tomás. El presta su atención, analizando la canción. Su primer jugete que recuerda fue un piano pequeño en la forma de un dinosaurio. La música lo sedujo: era su mejor amigo, su amante, y su carrera hasta encontró Michaela en un café. Tomas es un músico bueno. Mejor decir, su talento extiende además de bueno. En las revistas de su desempeño más recién, los críticos alabaron su dote como pianista virtuoso. En realidad es el tipo de dotación rara que permite un músico compartir sus obras y sin sufriendo la dificultad financia que carga los artistas.

Michaela aprecia música. Aprendió la guitarra en su niñez y juventud y la toca bastante bien pero, no frecuentemente. Tomas la enseño el piano con paciencia y pasión en el principio de la relación; jamás la capturó. La masa armatoste del piano solo vale la pena para un músico dedicado con recursos. Por supuesto, cada fulano, mengano, y zutano puede apretar las teclas en un teclado electrónico con su precio y portabilidad. Pero el piano pide espacio, dinero, y atención en su mantenimiento y transporte. El pianista es sujetado a su instrumento, el guitarrista lleva su guitarra de acuerdo a su capricho. El problema en el caso de Michaela es que no quiere sujetarse. Tomas se piensa que sea el ancla responsable por las sesiones de terapia. Ve los ojos de Michaela andando en la pila de revistas en la mesa, cuando Katherine los invita entrar su oficina.

“Hola.”

Katherine se mueve hacia Tomás estirando su mano. “Usted debe ser Tomás.” Él sacude su mano.

“Katherine Andrews, terapista de familias”

La pareja sigue Katherine a otra su oficina.

“Tomás, Michaela y yo hemos discutiendo unos de sus desafíos emocionales, y un tema repetido es su soledad y su tristeza. Sugerí que usted participara en una sesión.”

Tomas quiere ahuyentar la idea que sea un esposo cruel sin sentimiento. Nunca amenaza su esposa con puños ni palabras vituperas. Ignorante a que Michaela ha platicada con esta mujer, él se siente tan vulnerable como fuera desnudo en un escenario. Espera mostrar que es cariñoso y la atenta. Se piensa pudiera escribir una canción con mas facilidad que describir la situación con mi voz.

Abre su boca pero antes que vienen las palabras, Michaela lo interrumpió.

“Extraño Alemania y hablando alemán.”

“A veces hablamos alemán. Un día volveremos.” Tomas protesta, pero es obvio que no puede decir cuándo. Se siente mal preparado y erróneo en la respuesta suya como en su primer recital a seis años cuando su miedo al público lo rebaso.

“Cuando?”

“Hemos sido aquí por cuatro años. Te seguí aquí con la idea que fue algo temporario. Veo tus éxitos con musicales prodigiosos. Lo veo en tus ojos que no lo quieres renunciar esto. Apenas hablamos alemán. No tenemos niños, pero si los tuviéramos, los quisiera tenerlos en Alemania.” Michaela reacciona resolutamente.”

Katherine replica. “Cuánto tiempo ha pasado desde la última viaje a Alemania? Quizás ustedes o Michaela requiere un viaje a su país natal. La realidad es navegando una cultura  e idioma que no es su propio no sea la misma experiencia por todo”.

Dando cabezas Tomas dice “estoy ensenado unas clases este verano. Pudiéramos ir en Agosto.” Frecuentemente expresando su deseo por niños y notando la reticencia suya, hipotetiza viviendo en Alemania no hiciera una diferencia.

Después de una hora la sesión terminó. “Me siento muy culpable, empieza Michaela. Me interesaba vivir en el extraño, pero siempre intenté volver a Alemania. Veo tu felicidad. De hecho eres más feliz y contento que he visto. Guías los estudiantes con una pasión y un afán que no vi en Múnich. Merezco felicidad como dijo Katherine, pero tampoco mereces la felicidad tuya. Sigue trabajando tus clases. Me pudiera juntar en Agosto. Henrik y Nicole se casarán en Agosto. Con un poco de coordinación asistiéramos.”

Tomas, pensando en su vida vieja y distante recuerde esta pareja que ha sido tan cerca y muy amigos. “Estuve muy genial si pudiéramos ir a su boda. A pesar de los anos ellos todavía son muy importantes.”

Tomás alcanza su muslo por encima de la rodilla durante una pausa en el tráfico. “Te oyó y estoy de acuerdo en un viaje estuviera bueno.”

“¿Quisieras cenar en un restaurante?” Su pregunta rompe la trayectoria.

“Si”

“¿Sushi?”

“Claro”

Cada pareja llega al momento cuando se dan cuenta que amor no es basta. El problema con amor es que nos ciega de incompatibilidad. Lo que nadie admite, es que uno puede enamorar alguien que devora al alma hasta el momento cuando no sabemos quién somos ni quien queda. Un licenciado de Boston Conservatory, Tomas estableció su red profesional en Massachusetts durante su juventud. Sentidamente, volvió a Germering el verano después de su graduación sin la posición en América que esperaba. En ese día de Julio, se disfrutó con un Eiskafee después de una entrevista. Ya ha aceptado un puesto como un profesor auxiliar a Hochschule fur Musik und Theater Munchen. Reconoció que no fue la opción esperada, pero su carrera se lanza de un punto cero. Se siente, examinando detenidamente a Facebook con la pesada sensación de insuficiencia a si mismo. Harto, abandonó la aplicación y escuchó el bullicio de la ciudad. Los sonidos de zapatos en los adoquines, la genta hablando en sus móviles, y los repartos a las empresas, mezclaban en una sinfonía torpe.

En el verano, la naturaleza acogedor de Múnich se lumbre en el Marienplatz y jardines de cerveza. El ambiente es familiar a Tomas y su familia, y la familiaridad ratifica su complicidad. Con fotos del mundo a los puntos de nuestros dedos, cameras siempre en las manos, es tan fácil ignorar el momento actual y apreciar el sol en nuestras mejillas y el olor de café. Pero en el café en este momento se sentó una mujer esbozando algo mientras saborea cada sorbo de café con una sonrisa sutil. La situación de contentamiento fue un indulto. Querría ver que dibujo y que capturó su atención.

Charla casual con un extralo no es común en Alemania. Los complementos trillados llevan poco valor.  Es mejor sea honesto y directo sobre aparentar su interés. En vacío o no, Tomas se encontró nostálgico por la amistosita de América. Se levantó de su silla y la acerco.

“Hola, espero que no importe la interrupción. Noté su dibujo y me interesó verlo.”

Tomas habló en inglés, pensando es una habilidad tiene que mantener fluencia con su plan a volver a Los Estados Unidos.

Con una sonrisa deslizó el dibujo hacia él.

Otro paisano, ella pensó al momento de oír su acento.

Lo mostro que ha trabajado insensivamente. Fue la ventana a delante del café con los detalles finos de los pasteles.

“Es muy fantástico. Usted es una artista?”

“Ja…sí. Habla alemán? Habla inglés con un acento alemán.” Su sonrisa índicaba que descubrió su fanfarronada.

“Sí…..Perdóneme, Pensaba que no fuera de Múnich. Tengo que practicar mi ingles con frecuencia.”

Cambiando a alemán, Michaela siguió, “trabajo como diseñadora gráfica y fotógrafa.  Apartamentos en Múnich cuestan mucho, entonces hago fotografía para dinero extra. Reuniré con un cliente aquí. Ella me empleaba a su fotógrafa para su boda.”

“Veo su pasión por arte visual. Mucho tiempo ha pasado hasta que visité el Neue Pinakothek. Ha ido recientemente? Quisiera ir?”

Michaela es una mujer atractiva; la tipa de mujer con pretendientes. Este hombre es distinto se dijo. Había algo inocente, bondadoso, y sincero en él.  No podía ser segura si él sencillamente buscaba un compañero apasionado de arte para el museo, o una novia. A verlo con su traje de tres componentes, y pelo oscuro al borde de sus hombros en ondas gruesa la intrigo. Lo respondió.

“Vale, cuál es su tu numero? Te mandaré un text y tendrás mi número. Envíame una mensaje cuando quisieras ir.”

Listo a salir con su número en su pantalla, pauso.

“Ummm…..Como te llamas?”

“Micheala Stern

“Thomas Richter, freut mich kennen zu lernen.”

Fueron al museo la próxima semana. Tomas era más huraño que esperaba Michaela pero a pesar de eso, la ganó. Michaela era apasionada y creativa en cada rincón de su vida y Tomas apreciaba esto. Se casaron después de dos años juntos.

 

 

 

 

 


 

Las Calaveras y Su Musica:3

La casa en que crecían Erika y Jen se ubica solo unos miles de la playa. Las mujeres vivían cómodas en su niñez. Querrían poco en pertenencias. En los años de su juventud ellas minusvaloraban el impacto de un padre de confianza. Equivocando se creian adultos; pero han cometido un error. En una edad cuándo el cuerpo madura a la capacidad para llevando hijos, la mente, las emociones, el juzgamiento resisten y clandestinamente se agarran la niñez. Ellas eran inocentes y muy suceptible al daño que las mentiras y manipulación producieron. El alcohol manipulaba la familia. Ellos luchaban día por día a funcionar en la locura.

Sí en realidad James dijo las mentiras. Él provocó las locuras. El alcohol lo usó por un recipiente en una relación parásita. Fue una fuerza malvada que lo convertío en una persona desconocido. La persona queda la víctima, lidiando la posesión.

Quizas está asumiendo que alcohol no causa problemas de tanta significancia. Busque un individuo que no ha anestediado su dolor, ansia, o insuficiencia con el borrachismo. La búsqueda tiene casi la misma probabilidad para encontrar un unicornio. Para el adicto la escape de realidad da un placer con la misma intensidad de la canción de una serena. Un su viaje, Ulysses sabía de las serenas; James fue pillado por sorpresa. No tuvieron el mástil ni la cuerda para amarrarse. Su tripulación pequeña, Anna, Jen, y Erika no tuvieron cera para las orejas.

James fue deshabilitado. Perdió su puesto como cirujano vascular. Después de un choque en su coche le faltó el control fino del sistema nervioso. Sin la habilidad de operar, renuncio su carrera. A vecces la calle se alza hasta los pies, y el viento está a la espalda. Y otras vecces no; hay fracasos y decepciones. Esto pasó cuándo Erika y Jen eran muy niñas. Su parte como padre cambió; cuidó sus niñas. Cuándo ellas convirtieron a adultos, tuvo tiempo ocioso y demasiado tiempo ocioso no es bueno. Si uno no encuentra o no busca otras cosas a llenar su tiempo, las cosas lo encuentra y lo busca. Alcohol buscó James. Atraves de los años el comportamientos de James era más y más disfuncional. En su final año juntos él era inaguantable. Anna se separó de él por su propia sanidad. La soledad fue funesta para James.

Las hermanas llegan a una casa esparcida con la ropa, y baratijas de James. Revisando minuciosamente las cosas que alguien dejo atrás es una tarea curiosamente. En la muerte arrojamos nuestras posesiones. Trofeos victoriosos, fotos amados, instrumentos que se animan de nuevo si alguien los tocarían y otras cosas que quizás poseseen ninguna memoria especial. Se juntan como una exhibición de una vida. El estímulo táctil, cepillando las manos en la superficie de estas cosas es familiar y extraño. James nunca ponía énfasis en cosas materiales. No hubo tarea tediosa. El objeto más triste que James abandonó fue su barco y equipaje de pescador. Eso ocurrió de su propio albedrío un año anterior.

“Vendré mi barco, brújulas, el radar, cañas de pescar…..todo. Los disfruto nunca más.”

Fue la verdad. No los disfrutó. No disfrutaba nada. En adición, el acto de renunciando las personas y objectos más amados es una señal ominosa. La droga ha infiltrado el alma. Muertos vivientes existen. Sí ellos existe. El ánimo de la persona está muerto, mientras el cuerpo persiste por un poco más tiempo.

Jen pauso y fijo su atención en las características de la casa. Se confesa que evita el lugar desde su ingreso a la universidad. Su tiempo ahí consistía en días de feria o alguna importancia. La colección de estancias breves voltearon en su mente, moviendose como dibujos animados. Contra que cree Erika está triste en esta casa; triste y arrepentida. Arrepienta que le faltaba la fortaleza psicológica y emocional a pasar más tiempo con su padre. Antes de su adición, él era un padre dedicado. Aprendió hacer trenzas francesas, y coser dobladillos en trajes de baile. Jen no pude adaptar al tumulto de los años recién y se fue. Ella se confesa que cuando dejo la casa se sintió triunfante.

“Jen, ven conmigo al garaje. Tengo unos muebles allá y quizás algo te sirviera.”

Jen ha olvidado el hecho que James vivió solo y tuvo unos mobiliarios básicos en el apartamento. Cuando lo evacuó el hogar por una casa de ancianos, Anna empleo una empresa de movimientos y cuida la muebles en el garaje.

“Erika, es casi tiempo a empezar la cena.” Anna llamó a su hija menor desde el hueco de la escalera. En lugar de pagando renta, Erika compra, y cocina la mayoria de las cenas.

Jen sigue Anna al primer piso.

Sola, Erika encuentra una blusa de su padre.

A un punto, estabilizó un negocio de fueros con su barco. Diseñó blusas con el nombre Fishtales bordado en el pecho. Fishtales era el nombre de su barco, y empleó las camisas como anuncios. Ella agarra la prenda, de tan grande tamaño para ella. Da una sonrisa mientras la alza.

Se habla como encuentra un tesoro escondido “La no puedo desechar.”

Unos minutos después, mientras prepara el horneo y corta vegetales oye la voz de Jen y pasos acercando la cocina.

“No hay una organización de limosna que aceptaría muebles cerca? Tú sabes como una casa para desamparados, o una tienda de segunda mano. Papá tenía buen gusto e imagino que él no escatimó con sus muebles.”

“Exacto. El no escatimaba en general. Por eso prefiero que tu utilizaría sus pertenencias costosas y no alguien desconocido” replicó Anna.

Considerando su conversación en la playa, Jen piensa en tapando el deseo de su hermana a vivir independientemente.  De verdad, Erika sin mobiliaria de su propio, pudiera aprovechar tal oferta. Anna observando Erika en su tarea culinaria y decide a guardar la sofá, una cama, y colchón para ella. Erika, en ignorancia de su herencia ni siquiera quiere mirar la colección en el garaje. Tiene la imagen de su padre picándose, sucio con sudor, abrazando una botella de vodka imprimida en su mente. El mismo colchón y cama eran en el apartamento con sabanas torcidas, y  el olor distinto de una persona sin capaz bañarse.
Jen y Anna ponen la mesa mientras Erika finaliza la cena. Las mujeres se sientaron y Jen cambió la conversación. Ella menciona una fiesta en un club privado de navegación. Los padres de Patrick mantienen una afiliación y un barco con paños. La cultura y atmosfera aquí son distintos de la experiencia en Orient Heights; el club consistía en un edificio sofisticado que espera en la orilla de un canal.

“Celebraremos el lanzamiento de su barco y los otros barcos de los miembros del club con música en vivo y un barbeque. Estoy chequeando el pronóstico y estará maravilloso por un recorrido en el muelle de Marbelhead.”

La familia Harris representa las demográficas típicas en el club. Afiliación aquí, no es solo para uno con suficiente dinero pero uno necesita ser un miembro de la dinastía de anglosajón en el área. Anna pregunta a Jen si su hermana puede acompañar el grupo.

“Si” responde Jen con reticencia.

“No puedo ir. Estaré durmiendo y aprendiendo alemán.”

Un hospital nunca cierra sus puertas y el horario separa obreros de sus seres queridos cuando se reúnen para celebraciones. Erika duerme los días porque trabaja por el turno de la noche. Anna, James y Jen se atudieron con su horario. Erika se alivia con sus excusa perpetual. Los días solicitando celebración hacían el cargo de alcoholismo muy pesado en la familia Connolly. La oportunidad frecuente por una ausencia no sentó como un sacrificio pero un consuelo. Anna se preocupa con la idea que su hija varía de la norma, y nunca lograra una vida segura con un esposo dedicado y niños. Jen se siente aliviada que Erika, con sus eccentricidades no armonizaria con los Harris. En este caso, su rehuso está apreciado.

“¿Alemán?” Jen y Anna reacionan con sopresa.

“No mencionaste un plan por un viaje desde Alemania durante nuestro tiempo en la playa. Hemos directamente atraves del aeropuerto. ¿Con quien viajaras?”

Erika abre su boca. Anna interrumpió.

“¿Por cuánto tiempo estarás ahí? Es las primeras noticias de una vaccacion.”

“No voy de vacaciones.”

Con expresiones de confusión las mujeres miraron a Jen.

“Uso una aplicación en mi móvil. Me da cuenta que hay valor en un pasatiempo dónde su mérito reposa en el esfuerzo y no hay ganancias profesionales o financiarias.”

La verdad fue que no rechazaría la oportunidad de una adventura en Europa si se la presentara. Erika ha sonaba de viajes a lugares exóticos. Jen hizo en un semestre en el extranjero. Fue a Londres. Erika estaba preocupada con su padre y sus propios estudios.  De hecho Anna fue a visitar Jen en Londres mientras Erika se sacrificó y eligió cuidar a James. Las recaídas de James vinieron con más y más frecuencia. Las síntomas de abstinencia, precupaban las mujeres. Aunque nadie pudo controlar el comportamiento de James, ellas eran atrapada en su red. Alguien tuvo que quedar y mantener la casa, llama la ambulancia por convulsiones, compra el alcohol, y alimentar el gato. Esta alguien fue Erika.

Cuando ellas se satisfacen con su cena, Jen pone los platos en el lavaplatos.

Anna está contenta con la compañía de sus hijas. Generalmente, manejando las tareas en la casa sola no es la vida que figuraba. En su luto y soledad se inquieta. Pide a Jen para conducirla a lugares familiares. Pide que Erika este atenta mientras esta en el sótano o ático. Dice se asusta que en una emergencia alguien necesita llamar la ambulancia. Las dos hijas se sienten el peso de sus solicitudes irracionales en oposición con la culpa obligatoria. Jen afirma su independencia mientras en unos momentos se sucumbe a obligación. Erika típicamente acepta cualquier tarea o socorro su madre pide. Asumió más responsabilidad en la casa. Sabe que en cambio por una habitación gratis, uno necesita contribuir. En realidad, esto empecé lentamente mientras ella maduraba y James debilitaba. También ella se convirtió en la habilitadora ideal y una joven simpática. Celebraron su permiso a conducir con viajes a la tiendas de licores. Celebraron su cumpleaños veintiuno con su permiso a comprar alcohol.

Cuando la cocina fue en orden, Jen colecciona su móvil, bolsa, y abrigo.

“¿Cuándo volverás?”

Jen estuvo en el umbral intentando escaparse.

“Próximo. Te prometo.”

Con su despedida y salida, Anna y Erika vuelven a sus rutinas. Anna se sienta adelante de la televisión. Erika se sienta al piano.  Melt with You, por Modern English reposa en el atril.  Con un suspiro, empieza tocar, moviendo sus manos, a las teclas. La verdad es que Erika es apena una música. No entiende mucho de la teoría de música, y consecuentemente reproduce las canciones sin exactitud del ritmo. James encantaba la música en vivo, y en general. Siempre la rogaba tocar. Como James, aprecia música mucho y sigue tocando a pesar du su falta de talento. Distraída, con los eventos de la semana pasada, golpea las teclas con muchos errores. Ella mira la partidura. Con frustración, pausa y presta su atención en la obra otra vez. Lee las notas y palabras, y sentando la emoción detrás de la canción sacude su insatisfacción.  Sigue al principio “moving forward using all my breath……”

 

 

 

 

 

Las Calaveras y Su Música: 2

Las Calaveras y Su Música: 2

Hay plazos cuando estamos perdidos en un círculo de horas y días sin mucha consciencia de la distinción de un día a otro.  El luto produce esa experiencia con su acto de sedación del alma. Induce una mente nublada disminuyendo vigilancia y percepción del tiempo. Esto es la experiencia de Erika en los días después del funéreo. Luto la hace lerda, destruyendo capacidad para actividades cotidianas. Las horas pasan lentamente, pero cada día llega en sucesión. Su regreso al trabajo se vislumbra.

Piensa de la conversación torpe con su jefa, revelando el estado terminal de James y anunciando que necesitará tiempo lejos del hospital. Una póliza de tres días de luto con la muerte de una familiar principal siente muy apresurada. En su primer año como enfermera, no toma ningún día para vacaciones ni para su salud. y por cuenta de su dedicación, su jefa la permitió una semana.  Lunes vino pronto, y Erika reflexiona en su regreso a su puesto, mientras se siente al lado de su hermana.

Compartiendo sus pensamientos Erika habla,”¿Como regresarme en mi puesto? No estoy preparada por las preguntas. No tengo una respuesta. No estoy lista por sus miradas lastimosas. Estoy harta de pasar horas en la casa organizando fotos y recuperando cuando no he recuperado. ¿Qué vas hacer lunes?”

“Me siento muy aliviada regressando a mi oficina. Trabajando de mi casa no es tan fácil. He recibido emails de condolencia y los recibí con una respuesta sencilla.

Las hermanas decidieron a tomar cafés juntos y cenar con Anna en el último día de su descanso de luto. Ellas reposan, sentándose en un banco adelante del mar. Constitution Beach en el barrio de East Boston, no es exactamente un destino turístico. Tiene sus características entrañables pero nadie otorgaría esta playa hermosa. El tamaño de las mareas en el noreste de Los Estados Unidos, es muy grande con un intervalo máximo de cuatro o cinco metros. Durante las mareas bajas, es casi imposible por un adulto sumergirse en al agua. Un visitante afronta un camino estrechado y manchado con piedras a un océano opaco y frío. La opacidad del suelo acuático aturde los nadadores; nunca están seguros en que pisen hasta sienten la picadura del cangrejo. El agua está protegida en una bahía. Por eso no hay ondas y es muy popular con familias. Las únicas ondas son los sonidos de reggaetón que a veces permean el aire. En la distancia, la vista incluye el aeropuerto Logan. Es una cuestión de opinión si una vista así captiva. A Erika le gusta. Se fascina con adónde van y de dónde van los pasajeros. Hasta la niñez, ella tiene un gran interés en culturas, historias, e idiomas. El aeropuerto pega fuego a su imaginación.

“¿Por qué me traes a este playa gastada?” Jen rompe el silencio con una reclamación, el tipo que solo usamos entre la gente más familiar en la vida.

“Porque…..es gratis, tiene sombras y un baño cerca. Está a través del aeropuerto y me gusta observar despegos y aterrizas. Más importante, Papa estaciono su barco aquí. Pasábamos muchas horas cómo una familia en este lugar.”

Jen suspira, “yo recuerdo.”

Hacía diez años que James mantuvo su barco en el club de naves ubicado en el barrio Orient Heights. La familia Connolly pasaba muchos veranos con recorridos en la costa norte de Massachusetts y muelle de Boston. Anna siempre culpaba la cultura social del club por el borrachísimo de James. La abundancia de alcohol y precios bajos por cierto no lo ayudaban; pero sea adicto sea más que económicos. Erika asocia el lugar con veranos largos que las aludía cuando de repente septiembre llegó.  Diez años detrás, Jen y Erika tenían dieciséis y trece años respectivamente. Ellas eran entre niñas y mujeres y cada verano reunieron con sus amigos entre los barcos atracados, un poco menos niñas y un poco más mujeres.

Jen y Erika maduraban en la misma casa, pero sus diferencias en naturaleza las separan. Físicamente Jen es una mezcla de los dos padres; una altura promedia, flaca con ojos de color avellana. Es cautelosa y conservativa como Anna. Sus tres años encima de su hermana la dan una ventaja de una vida establecida, y una belleza madura. Ella gana una vida con contabilidad para una firma de finanzas en Boston y tiene un novio que cabe el esteriotipo de perfección. De hecho, Señor América es el apodo que lo dio Erika, pero su nombre es Patricio. Les encontraron en la universidad, mientras participaban en la vida griega. Después, el asistió en escuela de derecho y Jen estudia para su certificación de contabilidad pública. Este hombre, Patrick es el tipo de hombre que cada madre desea por su yerno; guapo como un modelo, alto y en forma, inteligente y industrioso. A su graduación, Erika está segura que la pareja se comprometerán.

Erika es distinta. La idea de sentarse con una computadora y números día detrás día le parece muy lerdo. Eligió enfermería por su convicción ayudar gente. Su carrera desarrollaba con las obligaciones a cuidar sus padres, y abuelos. Algo didáctico siempre la quedaba bien. Es de una altura baja; más baja que Jen  y la mayoría de gente. Gastando tiempo criticándose en el espejo es un pasatiempo frecuente. El daño a su autoestima empezó en la niñez. Su madre y abuela plantaron la semilla de insuficiencia, contrastándola a su hermana. La convencieron que era fea. Con su sonrisa acogedora, su pelo de castaños y ojos azules no es la verdad.  Erika se presenta como una mujer inteligente e impávida en su curiosidad y deseo por aventura. Por unos lo típico vale más que la experiencia de algo único.

Jen se disfrutaba la vida en un dormitorio mientras estaba a la universidad cuándo Erika decidió a quedar en la casa de sus padres. Asistió una universidad local.

“Estoy pensando, que es tiempo a mudarme en mi propio apartamento, empieza Erika. Te veo viviendo con amigas y creo que sea bien para mí. No quedaré en la misma casa para siempre como solterona cuidando su madre. Es el tiempo para irme.”. Erika se inclina en el banco y cruce sus brazos. Quizás sea una solterona, pero no hay una ley mandando me vivir con ella para siempre.”

“¿Tienes amigas o alguien por compañero de cuarto? Es caro a vivir sola en esta área. Casi imposible si intentas ahorrar dinero. ¿Por qué sales con tanta rapidez? Mama aprecia tu compañía y apoyo.”

¿Te dijo esto?

“No exactamente…..”

“No nos olvida Jen, dijo Erika. Yo sé que tienes tu red social, el trabajo, y Patrick. Eres libre y viviendo de su propio albedrio. Mama exige mucha ayuda en casa con tareas. No la aguanto sola.” Jen se sienta pensativa.

“Erika, nunca les olvidarán. “¿Cenaremos juntos esta noche, no?”

“Vas a ver Mamá demanda mucho y le faltaba tú . No nos llevamos bien como ustedes.” Erika suspiró, “no tenemos mucho en común. Ojalá que descubrirás más espacio en su horario. Vayan de compras o para manicuras. Trae Patrick  a su casa o un acontecimiento si deseas. Ella lo quiere como un hijo….”

“Vale. Lo consideraré. Tienes razon. ¿Te crees una solterona? ¡Tienes veintitres años!”

Erika solo ha tenido un novio, Marcos que la confundió más con pasión disfrazada detrás de la mascarilla llamada amor. Ella era ingenua en total de esto pero quisiera aliviar su desconfianza con su cuerpo y llenar su alma con algo más que preocupación de su padre. Al principio, la idea que un hombre la deseara físicamente la estimuló. El abuso emocional llegó. Después de ser muy encantando, derribó su autoestima poco a poco con denuestos y sarcasmos.

Él intentaba abatir su cordura y ganar control de ella. La mofaba e insultaba. Después de la demolición la abrumaba con romance. Ella no encontré quien necisitaba y se intoxicaba con su veneno. Fue la eventual ocupación con estudios, trabajo, y James que separaron los amantes.  Ella no tenía tiempo para los ciclos intensos de pasión y desprecio. La mujer joven, con autoestima baja era impávida con sus planes y metas. Su tenaz esquiva la lujuria, adulación, e insultos. Dijo adiós a Marcos. Pero el daño había sido hecho.

“No me creo una solterona. Estoy pensando que una vida como soltera es vacante. Por ejemplo, mira los aviones despegando y aterrizando. Tienes un pareja para explorando. No tengo algien así.”

“Eras una niña muy curiosa. No has cambiado. Pudieras juntar con un grupo en un viaje. Te veo con un hombre exótico de un país en el extranjero.”

Erika sonrie.

“Oí de una aplicación Duolingo que enseña idiomas. Lo voy a descargar y eligir un idioma. Planearemos un viaje a un país que habla el idioma.”

“Podemos considerarlo.”

Las nubes que anunciaron lluvia en la distancia acercan la playa, mientras Jen sigue.

Jen sonríe. “Saldríamos, dijo ella examinando el reloj. Son las cinco.”

 

 

 

 

 

 

Las Calaveras y Su Música: 1

Las Calaveras y Su Musica

Capítulo 1

“La única cosa que te obligas es la muerte suya”. James Connolly tenía una opinión muy concreta de las prioridades en su vida y eso es el legado que intentaba dejar con sus hijas. De sus dos hijas, Jen y Erika, su sabiduría pegó con Erika. Ella se dio cuenta que si comparó una vida con un libro, el fin y principio es igual para todos. El tuétano varía. Hasta su niñez, ha considerado su mortalidad y la mortalidad de sus seres queridos.

Pero, no era lista para la parca a llegar chillando una noche solo con el anuncio de una intención futura. La advertencia fue por una modificación al comportamiento de James.  A pesar de su preparación psicológica por una vida sin su padre, no se preparaba estar angustiada con años de su enfermedad. Ni se ha anticipada a perder su padre en esta época de la vida. La parca se estaciono con ellos, les frecuentaba con su promesa del destino final con nada de precisamente cuando. Al fin y al cabo, la gente que atestiguan muchas muertes debaten el control de una persona muriendo. Si tenemos el control del momento final, dando consentimiento o no queda un enigma. Después de meses de marchitando anatomía, James se rindió y despidió. Nuestro cuento empieza aquí, porque no existe una puerta abierta como la que abre cuando otra se cierra.

Erika Connolly amanezca pensando que fuera el tipo de primavera mañana en que su padre hubiera gustado para preparar su barco. El sol brilla, fabricando temperaturas perfectas con un viento ligero. Los funéreos son acontecimientos peculiares, injusto en su inevitabilidad. La familia Connolly esta mofada con un día hermosa que no lo disfrutarán. La ironía de James era su sentido de humor. Erika tiene confianza que el pensara “si tengo que morir, preferiera tiempos agradables.” Ella considera su probable convenio con su funeral en un día así y la alivia porque se anticipa poco descanso de sus emociones tristes. James se murió de alcoholismo. Mientras unas personas mueren de repente participando en sus pasatiempos o durmiendo con paz. James tuve ictericia, incontinencia, estuve atado a su cama, el amoníaco se estableció en su piel, causando llagas. Él reconoció su familia, pero perdió su cordura.

Los Connolly se visten en sus trajes adecuados por el evento. La casa de la familia, como cada estructura ve días felices y días tristes. Las mujeres se fijan las emociones y las mentes. El viaje a la casa de funerales y a la iglesia pasa en una ráfaga. Erika se siente al lado de Jen y su madre Anna en su parroquia, con un grupo pequeño de amigos y familia. Acercando el alter ella se piensa,”quienes son estas personas, llenando la iglesia y dónde estaban cuando les necisitaban?” Erika ajuste el micrófono en el púlpito. Con su baja altura lo hace con familiaridad. Baraja sus papeles imprimidos en sus manos. Su madre y hermana la nominó por la tarea a escribir y leer el elogio. Ella lo escribió con resignación. Prefiriera una discusión y el aporte de las otras con el contenido. “Como va muchos decisiones en la casa, ellas se aliaron contra mí.” Se piensa Erika con rencor.

Manteando el foco en el micrófono, Erika lee, “El pasado es una historia, el futuro una enigma. Hoy nos regala y lo llamamos el presente.” Ella pausa. La iglesia alcanza hacia la distancia con caras desconocidas. Sus piernas se tiemblan mientras cita las palabras de su padre. Jen y Anna la eligieron por esto porque tiene talento afrontando situaciones tensas y quedarse tranquilla.  En su mente ella camina un cable, luchando a sostener su balanza emocional. “Solo un movimiento falsa, el fallecido del sistema de sonidos, o un estornudo derrumbara mi calma” se admite.

“James se murió tan joven a morir:” los familiares las dijeron en consolación. Son las cosas que dicen gente. Se sienten un poco trilladas, pero con buenas intenciones mientras se vierten desde nuestras bocas.  La muerte de alguien no en su atardecer demuestra la cariz antojadizo de vida y muerte. En el caso de James no hay nada inesperada a Jen, Erika, o Anna, pero ellas cuidaban el secreto de su enfermedad meticulosamente. La vergüenza castiga y tormenta las mujeres y recaudan el detalle del alcohol en público. Por esa razón, la mayoria de familia no sabía mucho de su situación y la muerte de James fue una sorpresa.  Erika se dice que gente sospechaban la verdad cuando James no participaba con confiabilidad en acontecimientos a causa de cirrosis. También se dice que unos negaban la idea de algo benigno como alcohol pueda asesinar una persona. La situación las atormentaba en los años finales de James  y la familia quieren cerrar este capítulo en sus vidas.

Erika sigue el elogio revisando las destacas de su padre.

James no era muy religioso incluso al hecho que no practicaba religión organizada. A partir de su vida, no parecía justo por sobrevivientes a disponer despojos furtivamente mientras se acostumbran con su ausencia. Todos los recuerdos y años  merecen algún memorial incluso si unos comportamientos son deplorables. Anna le preguntó a James que tipo de servicio le gustaría. Hasta entonces todo la familia sabia de sus deseos post mortum han sido por cremación. “Un filete caliente sea mejor que una chuleta fría” dijo. Cuando la muerte anuncio su inminencia, la admitió a Anna quisiera un servicio Católica.

Erika lee, “en los momentos cuándo necisito mi padre lo buscare in las canciones que le gustaba, su generosidad, y sus chistes.”

Ella suspira. El Eulogio se acabó.

En escribiendo un Eulogio, el autor descubre como descubrió Erika, la lamentación en  reduciendo una persona a unos párrafos.  Moviéndose por el pasillo, se siente en el banco de madera al lado de Jen y Anna mientras la cura vuelve al pulpito.

“Hay veces cuándo la calle se sube a nuestros pies, y el viento está a nuestras espaldas, empezó el diácono. Y en otros casos, no es así. Hay decepciones. Hay fracasos y momentos cuándo el camino no es como esperábamos a pesar de intenciones sinceras.” Él utiliza la bendición Irlandesa que eligió Anna para las tarjetas oracionales en memoria de James. Después de la homilía, el sonido del órgano señala el fin de la misa. La tristeza profunda inyecta Erika con un efecto sistémico. Anda aturdida atrás del ataúd hacia las puertas abiertas. En el patio de piedras la familia y amigos esperaron con sus salutaciones. Estremece en la distancia hacia la calle de un vecindario residencial. Es la misma vista de su niñez y juventud, solamente la vida no es la misma. Atrás de ella, el edificio impresionante, San Antonio de Padua se alza hacia el cielo con sus ventanas de vidrio detallado. “Somos libres de las mentiras, rehabilitaciones, y confusión. Somos también perdidas sin mentiras, rehabilitaciones y confusión” se piensa.

El grupo de invitados se parten solo a reunir en un restaurante. En el coche, finalmente solas la franqueza de Erika se emerge “Ma, quienes son ésta gente y dónde estaban cuándo buscábamos socorro. No entiendo en totalidad el requisito almorzar con este gente, ni entiendo la adherencia a la tradición de almorzar juntos cuando, incluso a yo, prefiera estar sola.”

“Erika, no ahorita”

“Solo pensaba que la colación se llenara con gente que les importaba el difunto. Este grupo prioriza almuerzo”.

“Erika, estamos abrumadas como tú. Continuemos seguir con lo que es normal y esperada. Familias normales hacen esto. Queremos hacerlo también. “

Erika preserva su silencio porque entiende que es anhelar una familia normal. Pero, sus pensamientos corren. “Jen y Mama quiere salvar nuestro imagen. Y no las culpo por eso. Aprecio por su propio bien que los invitados probamente hayan averiguado la verdad de nuestras circunstancias. Que opinan Patrick, el pareja de Jen y su familia perfecta? No les molesta el reciente revelación de hepatitis terminal por cuenta de alcoholismo?” Patrick, supo la verdad de James en sus semanas finales. En el grupo de invitados, ellos son la única familia que saben la situación. De acuerdo a Erika, ellos saben y no saben.

Llegan al almuerzo sin apetitos. La decoración en la sala es metódica; pulcra para un acontecimiento de negocios, o algo sin expectativas tan festejadas. Anna seleccionó ensalada, lasaña,  albóndigas, y unos postres por el evento. Erika, generalmente jovial y amistosa posesa ningún deseo para camaradería, cayéndose en sus emociones. Cifras que aparecían en las tarjetas navideñas anualmente, se presentan a ella con la cortesía de desconocidos encontrándose por la primera vez.

Con Jen y Anna en otros rincones de la sala, ella toma un asiento. Usando el tenedor, ella se mueve la comida lado a lado en el plato. Anna acompañado con una prima y su esposo, la aceran.

“No te gusta la comida?” pregunta Pamela, la prima.

Erika suspira antes de responder, cuando Anna interrumpe.

“En su examen anual, su medica la revelo que tiene un poco de sobrepeso y no quiere comer.”

Un silencio torpe sigue. Erika está cayendo del cable de su cordura que caminaba hasta el principio del Eulogio cuando oye la voz de su prima.

“El elogio tuyo, fue hermosa, Erika. Tienes razón que no somos en un agujero en la tierra ni una pila de cenizas después de nuestras muertes. Nuestras almas no esperan en los cementerios ni urnas por visitas de seres queridos. Somos en la gente que nos ama.”

Erika aprecia el cumplido que dio Pamela, pero más que eso su reacción visceral. A saber que esta gente no conocía mucho del alcoholismo, compartió una ojeada a la tosquedad que sea amor y perdición. Decidiendo dar amor a alguien con comportamiento odioso, es una de las grandes batallas en el corazón.

El resto de la tarde sigue igual, encontrando gente familiar y gente extranjera. Erika y Jen no conocían mucho de amigos de la juventud de James. Ellos eran una parte de su historia, que llevaba solo en cuentas, pero ahí están. Gente mitológica que confirman la verdad de juegos de fútbol debajo de las luces, bailes, y aventuras en las clases. Fantasmas de tres y cuatro décadas atrás, sucedieron en los obituarios y quieren despedir un amigo fallecido.

Un hombre la acerca a Erika y sacude su mano.

“Usted es la hija menor de James? Jugábamos futbol americano juntos. Le dijo acerca de esto? Viajamos a Florida en un torneo. Bueno, Estoy seguro que le dijo.”

Erika da cabezas con lágrimas en sus ojos.

“Sí. Oí del torneo.”

El milagroso es una cosa polémica y subjetiva; Erika es una de las escépticas. El plazo de su cuito y estrés le ha aislado y la enjaulada como era en un calabozo. Este hombre la asegura que su tristeza ni su amor necesitan un escudo para protección ni una explicación o justificación.